Un descubrimiento arqueológico fortuito en el municipio soriano de Berlanga de Duero ha revelado una pieza de incalculable valor histórico, conectando la Hispania Citerior con la remota frontera del Imperio Romano en Britania. Se trata de una de las raras 'Copas del Muro de Adriano' (Hadrian’s Wall Pans o Fort Pans), un objeto de bronce esmaltado que emerge como un testimonio de la vida militar en el siglo II d.C. y la significativa movilidad de los pueblos celtíberos dentro de la vasta maquinaria imperial. Este hallazgo, el quinto ejemplar conocido en el mundo de esta serie de recipientes, se encuentra en un estado de conservación excepcional, situándose entre los mejor preservados, según informa EL PAÍS.
La copa, ahora custodiada en el Museo Numantino de Soria, posee apenas 9 centímetros de diámetro y presenta una decoración esquemática que representa el propio Muro de Adriano, jalonado con torretas. De manera crucial, inscribe los nombres de cuatro campamentos del sector este de la fortificación: Cilurnum, Onno, Vindobala y Condercum. Esta particularidad la distingue de la célebre 'Copa de Rudge', descubierta hace más de dos siglos en Inglaterra, que muestra los fuertes del sector central. La 'Copa de Berlanga' es, de hecho, la única de su tipo que nombra específicamente los campamentos orientales, ofreciendo una perspectiva única sobre la geografía militar del limes británico y su intrincada red de defensa.
El rastro celtíbero en la frontera imperial
Los investigadores interpretan estas copas como condecoraciones o regalos recibidos por militares de élite tras su servicio en el Muro de Adriano, una de las fronteras más peligrosas y estratégicas del Imperio Romano, construido entre los años 122 y 128 d.C. por el emperador Adriano para contener a los pictos. La hipótesis más sólida para el ejemplar soriano es que perteneció a un soldado celtíbero que, tras servir en Britania —posiblemente en la Cohors I Celtiberorum, cuya presencia está documentada—, regresó a su tierra natal, la Berlanga celtibérica, llevando consigo este valioso recuerdo o distinción. Esta teoría se refuerza con la existencia de otras evidencias arqueológicas de pueblos hispanos en el Muro, como los astures en el Ala I Asturum y el Ala II Asturum Hispanorum, y el hallazgo en el siglo XIX del 'Fragmento Hildeburgh' entre Zamora y León, otra copa similar que sugiere un patrón de retorno de veteranos a sus lugares de origen.
La ciencia desentraña el pasado
La investigación, publicada en la prestigiosa revista *Britannia* y fruto de la colaboración entre expertos del Instituto Caetra, el Museo Arqueológico Nacional, el Instituto de Arqueología de Mérida, el Instituto de Historia (IH-CSIC) y 3D Stoa Heritage and Technology, no solo se ha centrado en la iconografía y la epigrafía, sino que ha empleado avanzadas técnicas para su estudio. Se ha realizado una representación digital en 3D de la copa, permitiendo una anastilosis virtual para restaurar su forma original y un despliegue ortográfico para analizar en detalle sus motivos. Además, el análisis de la composición del metal y los esmaltes ha sido fundamental para certificar su autenticidad, afinar su cronología al siglo II d.C. y determinar que el cobre utilizado probablemente provino de minas en Gales o Durham. El contexto del hallazgo en 'La Cerrada de Arroyo' en Berlanga de Duero también ha sido objeto de prospección arqueológica y geofísica con georradar, confirmando la presencia de estructuras soterradas relacionadas con la época, lo que añade una capa más de autenticidad y contexto a este extraordinario descubrimiento. La 'Copa de Berlanga' no es solo un objeto, sino una ventana a las vidas de aquellos que defendieron las fronteras más lejanas de Roma.