En 2026, Mónica Mays transformará el Matadero de Madrid. Su exposición 'Pulgar' desenterrará los ecos de su brutal pasado, vistiéndolos con una 'elegancia barroca' para una reflexión visceral sobre la memoria.
La Arqueología de lo Efímero
La propuesta de Mays, titulada 'Pulgar', trasciende la mera exhibición para convertirse en un ejercicio de arqueología emocional. La artista madrileña ha rastreado mercados de pulgas, recuperando objetos que, por su propia naturaleza, portan una pátina de historias ajenas: bancos de iglesia que han escuchado confesiones y plegarias, muebles desvencijados que han sido testigos silenciosos de innumerables vidas. Estos elementos, recontextualizados en el corazón del antiguo matadero, no solo evocan la fragilidad inherente al paso del tiempo, sino que tejen un puente sutil y perturbador entre lo sagrado y lo profano, entre el olvido y la rememoración de un espacio que fue epicentro de vida y muerte animal.
Ecos Barrocos en el Santuario de la Memoria
La 'elegancia barroca' que define la muestra no es un mero capricho estético, sino una estrategia narrativa. Mays abraza la teatralidad, la riqueza visual y la complejidad emocional propias de este estilo para confrontar al espectador con la cruda historia del Matadero. No se trata de una invocación literal de los 'cadáveres' que una vez transitaron sus pasillos, sino de una metáfora poderosa sobre la memoria, la huella indeleble que el pasado imprime en el presente. Es un recordatorio de las vidas que se extinguieron allí, transformadas ahora en una reflexión artística que dignifica y resignifica el dolor.
Cuando el Arte Resignifica la Muerte
Así, 'Pulgar' se erige como una profunda meditación sobre la metamorfosis: la de los objetos, la del espacio y la de la memoria colectiva. Mónica Mays no solo construye una instalación; edifica un relato inmersivo que interpela al visitante, invitándole a una reflexión íntima sobre el ciclo incesante de la existencia, la persistencia del recuerdo y la capacidad del arte para transformar lo brutal en sublime. La exposición, programada para 2026, promete ser un hito en la intersección de la historia, la estética y la profunda sensibilidad de una artista que se atreve a dialogar con los fantasmas del pasado.