Un buque de guerra ruso escoltó petroleros de la 'flota en la sombra' a través del Canal de la Mancha el 9 de abril de 2026, lo que llevó al Secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, a declarar que la política británica está "teniendo un impacto". Healey argumentó que la necesidad de Rusia de desplegar una escolta militar demuestra la creciente dificultad para vender petróleo sancionado.
Según Healey, más de 200 buques de la flota en la sombra rusa han sido "puestos fuera de servicio" en el último año, y los ingresos petroleros de Rusia provenientes del comercio ilegal han disminuido en un cuarto. Esta situación ejerce presión sobre la capacidad de Moscú para financiar la guerra en Ucrania. El primer ministro Keir Starmer ya había autorizado a las fuerzas armadas británicas a abordar estos petroleros en aguas del Reino Unido.
A pesar de las críticas por la falta de abordaje en este incidente, Healey reiteró el compromiso del Reino Unido de tomar medidas adicionales en las próximas semanas y meses, en colaboración con sus aliados, para interceptar los buques de la flota en la sombra.