La última semana de abril de 2026 ha consolidado un patrón de violencia y crisis humanitaria en la Franja de Gaza y Cisjordania que, según observadores internacionales, ha alcanzado una alarmante normalización. Expertos de las Naciones Unidas han descrito la política israelí como una "limpieza étnica de Cisjordania" a través de ataques diarios que resultan en asesinatos, lesiones, acoso a mujeres y niños, y la destrucción generalizada de hogares, tierras de cultivo y medios de vida palestinos, según informa Palestine weekly wrap. Este telón de fondo de violencia rutinaria se ha manifestado en ataques coordinados de colonos, continuos bombardeos israelíes en Gaza y nuevas demoliciones en Jerusalén Este ocupada, mientras que las conversaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Hamás en El Cairo han mostrado un progreso limitado.
La Sombra Implacable sobre Gaza
En la Franja de Gaza, la persistencia de los ataques aéreos, disparos y ataques con drones israelíes ha exacerbado una crisis humanitaria ya devastadora. El 14 de abril, un ataque contra un vehículo policial en la calle al-Nafaq de la ciudad de Gaza cobró la vida de cuatro personas, incluido Yahya al-Malahi, de tres años. Ese mismo día, otro ataque en el campo de refugiados de Shati mató al menos a cinco personas. Incidentes posteriores incluyeron la muerte de los hermanos Abdelmalek y Abdel Sattar al-Attar en Beit Lahiya el 16 de abril, y la de Mahmoud y Eid Abu Warda, abatidos por un dron el 17 de abril mientras intentaban conseguir agua en el barrio de Shujayea. Un día después, dos contratistas civiles de UNICEF fueron asesinados a tiros por tropas israelíes en el norte de Gaza. Desde el alto el fuego de octubre de 2023, 777 palestinos en Gaza han sido asesinados y al menos 2.193 heridos hasta el 20 de abril de 2026. El número total de muertos desde el 7 de octubre de 2023 asciende a 72.553, una cifra revisada al alza esta semana por el Ministerio de Salud de Gaza, subrayando la magnitud de la tragedia.
El Cerco Humanitario y la Retórica de la Ocupación
La situación humanitaria se agrava por las severas restricciones al acceso de ayuda. OCHA ha informado de una disminución del 37 por ciento en la entrada de asistencia entre los primeros y segundos trimestres posteriores al alto el fuego. Las panaderías han reducido drásticamente su producción por escasez crítica de harina y combustible, provocando largas colas para obtener pan. Nickolay Mladenov, enviado del Board of Peace, ha señalado que las restricciones israelíes en los cruces fronterizos son el "principal obstáculo" para la ayuda. En el frente diplomático, las conversaciones directas entre Estados Unidos y Hamás en El Cairo se centraron en los compromisos de la fase uno, sin acuerdo oficial. Paralelamente, el Ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, instó a Netanyahu a preparar la "ocupación total de la Franja de Gaza" y establecer asentamientos si Hamás no se desarma, una declaración hecha durante una ceremonia de restablecimiento del asentamiento ilegal de Sa-Nur, desmantelado en 2005, indicando una postura intransigente.
Cisjordania: La Expansión Silenciosa del Despojo
En Cisjordania, la violencia más sostenida de la semana se concentró en un grupo de aldeas al noreste de Ramallah –Khirbet Abu Falah, al-Mughayyir y Turmus Aya–, donde se han establecido tres nuevos puestos de avanzada judíos ilegales en los últimos dos meses, todos en tierras palestinas privadas en el Área B. El 18 de abril, colonos lanzaron ataques coordinados simultáneos contra las tres aldeas. En Turmus Aya, los colonos quemaron una casa y un coche, mientras las fuerzas militares cercanas se negaban a intervenir, una inacción que alimenta la percepción de impunidad. En Khirbet Abu Falah, decenas de colonos atacaron hogares palestinos, seguidos por una incursión militar, exacerbando la tensión. En al-Mughayyir, soldados empujaron a niños antes de que colonos atacaran a un conductor palestino, evidenciando la escalada de confrontaciones y la vulnerabilidad civil.
La Complicidad Velada y el Patrón de Desplazamiento
La mañana siguiente a estos ataques coordinados, colonos asaltaron un corral de ovejas en al-Mughayyir, robando 70 animales y disparando munición real cuando fueron perseguidos por residentes. Posteriormente, militares y policías israelíes escoltaron al fundador del puesto de avanzada de Or Nachman, Amishav Malt, de regreso a la aldea, donde lideró una incursión para supuestamente recuperar ovejas robadas, una táctica denunciada por activistas locales como justificación para nuevos robos y consolidación de la ocupación. Un residente palestino fue golpeado hasta quedar inconsciente por la policía durante estos incidentes. Estos eventos subrayan la creciente impunidad y la naturaleza coordinada de la violencia de los colonos, a menudo con la aparente complicidad o inacción de las fuerzas de seguridad israelíes, consolidando un patrón de desplazamiento y despojo en Cisjordania que, según expertos, se inscribe en una estrategia de alteración demográfica.