La prevención de riesgos, racionalmente superior a la gestión de crisis, es el talón de Aquiles de los gobiernos, atrapados en una miopía que condena a sus ciudadanos a un ciclo perpetuo de costos y vulnerabilidad. Esta es la contundente conclusión de la investigación de Bas Heerma van Voss, de la Universidad de Radboud, cuya tesis doctoral, a defender el 13 de abril de 2026, desentraña la compleja red de factores que impiden una inversión proactiva, manifestándose desde la financiación de pandemias hasta la gestión de residuos urbanos.
La Sombra de la Inercia Cognitiva y el Ciclo de la Amnesia Política
Heerma van Voss disecciona esta ineficacia comenzando por los sesgos cognitivos, que permean incluso a los expertos en análisis de riesgos. Como la población general, estos profesionales son susceptibles al sesgo de confirmación, buscando información que valide sus juicios preexistentes. A pesar de la existencia de entrenamientos de 'despolarización' (debiasing training) que podrían mitigar estas distinciones, su implementación es escasa, pues los propios profesionales a menudo se resisten a reconocer sus limitaciones inherentes. Paralelamente, los sistemas políticos operan bajo un predecible 'ciclo de prevención': el gasto se dispara tras una catástrofe (una pandemia, una inundación), pero se desvanece drásticamente pocos años después, hasta que una nueva crisis lo reactiva. La percepción de urgencia se diluye con pasmosa rapidez, aunque el riesgo subyacente permanezca inalterado, condenando a las sociedades a una costosa repetición de errores.
La Fragmentación Global de la Voluntad
Las dinámicas internacionales exacerban esta problemática. Tras una crisis global, los países donantes tienden a reducir sus contribuciones generales a organizaciones vitales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Fondo Monetario Internacional (FMI). En su lugar, optan por destinar fondos 'etiquetados' a proyectos muy específicos. Si bien esto otorga a los países un mayor control sobre su dinero, priva a estas organizaciones de la flexibilidad crucial para invertir en programas de prevención a largo plazo, debilitando su capacidad para abordar riesgos no agudos de manera efectiva. La visión cortoplacista se impone, incluso en el escenario global, perpetuando la vulnerabilidad sistémica.
Orihuela: El Espejo de la Decadencia Preventiva
El caso de Orihuela, España, emerge como un paradigma elocuente de estas deficiencias, donde la gestión de residuos ha degenerado en una auténtica 'farsa política'. Dámaso Aparicio, expresidente del Partido Popular y exconcejal de residuos, ha sido designado como el único candidato para el puesto de gerente de Servicio de Gestión Medioambiental (SGM), una empresa pública de nueva creación, con un salario de 80.000 euros. Esta designación se produce tras la descalificación de los otros tres aspirantes por 'falta de documentación'. La controversia es profunda: bajo la supervisión anterior de Aparicio, la Orihuela Costa se caracterizó por 'cubos de basura desbordados' y 'mantas de basura', una imagen desoladora de un servicio deficiente y una flagrante falta de prevención.
La indignación pública se agrava al constatar que los residentes de Orihuela han visto su impuesto de basuras anual dispararse de 70 a 202 euros, un aumento de casi el 300%, por un servicio históricamente deficiente. Esta situación, calificada por la oposición como 'hipocresía', contrasta brutalmente con la creación de un puesto ejecutivo de alto salario para un político cuyo desempeño previo en el mismo sector fue un fracaso rotundo. El caso de Orihuela no solo subraya la ausencia de meritocracia y la prevalencia del clientelismo político, sino que también ejemplifica cómo los costos de la inacción y la mala gestión se transfieren directamente a los ciudadanos, mientras se perpetúan sistemas que recompensan la ineficacia en lugar de la prevención y la excelencia operativa. La 'peste', en este escenario, no emana de los contenedores, sino del propio proceso de toma de decisiones que ignora la razón y la experiencia en favor de intereses espurios.