La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha emitido un comunicado en relación al caso de Noelia, una joven de 25 años de Barcelona que ha solicitado la eutanasia debido a su sufrimiento derivado de una paraplejia. El presidente de la CEE, Luis Argüello, ha declarado que el sufrimiento de Noelia "estremece", pero ha enfatizado que "su verdadero alivio no es el suicidio". Esta afirmación resuena en un contexto donde el debate sobre la eutanasia ha cobrado relevancia en la sociedad española, especialmente tras la legalización de esta práctica en 2021.
La Subcomisión para la Familia y Defensa de la Vida de la CEE ha manifestado su "profundo dolor" por la situación de Noelia, señalando que su historia refleja una "acumulación de sufrimientos personales y carencias institucionales que interpelan a toda la sociedad". En este sentido, los obispos han instado a una reflexión más profunda sobre el sufrimiento psicológico, la soledad y la desesperanza que enfrenta la joven, sugiriendo que su situación no debe ser vista únicamente desde la perspectiva de la autonomía individual.
Además, los obispos han argumentado que la eutanasia no debe ser considerada un acto médico, sino más bien una "ruptura deliberada del vínculo del cuidado", lo que representa una "derrota social" al presentarse como solución al sufrimiento humano. En este contexto, Argüello ha afirmado que un médico "no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte", reiterando la postura de la Iglesia sobre la dignidad de la vida y el deber de cuidar a los que sufren.
Este caso ha reavivado el debate sobre la eutanasia en España, donde la ley permite a los pacientes con enfermedades graves e incurables solicitar la muerte asistida. Sin embargo, la CEE continúa abogando por alternativas que promuevan el cuidado y la atención a las necesidades de los pacientes, en lugar de optar por la eutanasia como solución.