Rajoy, la Negación y el Espejismo de la Legalidad en la Operación Kitchen

El expresidente Mariano Rajoy niega ante la Audiencia Nacional haber destruido pruebas de la caja B y defiende la legalidad de la 'Operación Kitchen' como una acción puramente policial.

POR Análisis Profundo

La Audiencia Nacional fue testigo, el 23 de abril de 2026, de un ejercicio de contundencia y desmemoria selectiva por parte del expresidente Mariano Rajoy. En el epicentro del juicio por la 'Operación Kitchen', la presunta trama parapolicial urdida desde el Ministerio del Interior para sustraer información sensible a Luis Bárcenas, Rajoy se erigió en el baluarte de la negación. Con una firmeza que rozaba lo inquebrantable, rechazó de plano la existencia de una "operación política" destinada a expoliar documentos al extesorero y desmintió, categóricamente, haber destruido un sobre con la supuesta "contabilidad B" del partido en presencia del propio Bárcenas. Una declaración que, según EUROPA PRESS, buscaba blindar su legado frente a las acusaciones más graves que han salpicado al Partido Popular.

El pulso judicial se centró en el relato previo de Bárcenas, quien había afirmado haber entregado a Rajoy un sobre con movimientos de la "contabilidad extracontable" del PP, que el entonces presidente, según su versión, introdujo en un "destructor de papeles". "Absolutamente falso", replicó Rajoy, desmantelando la acusación con una rotundidad que no admitía matices. En su lugar, el expresidente defendió la existencia de una "operación policial" que "se adecuó totalmente a la legalidad", cuyo fin primordial era "coger el dinero del señor Bárcenas y averiguar quiénes eran sus testaferros". Una distinción crucial que busca desvincular cualquier atisbo de irregularidad política de la acción de las fuerzas de seguridad.

Rajoy se afanó en trazar una línea infranqueable entre la cúpula del Gobierno y las operaciones policiales. Ni él, ni Jorge Fernández Díaz, ni Francisco Martínez —ambos acusados en la trama—, "están en las operaciones policiales", sentenció, en un intento de deslindar responsabilidades. La idea de que Bárcenas pudiera poseer información comprometedora sobre él fue despachada con una "tranquilidad total y absoluta", argumentando que, de haber existido, el extesorero "las hubiera dado a conocer, como dio a conocer otros muchos documentos". La relación con Bárcenas, según Rajoy, fue "puramente profesional", negando cualquier vínculo de "confianza" o la recepción de sobres con remanentes de la caja B.

El expresidente también abordó las comunicaciones que lo vinculaban a Bárcenas, reconociendo el célebre "Luis, sé fuerte", pero negando otro mensaje que rezaba "Hacemos lo que podemos". Sobre los apodos "El Asturiano" o "El Barbas", Rajoy ironizó con que "Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe, y luego cada uno me llama como quiere". Un punto de inflexión fue su reconocimiento de haber hablado con María Dolores de Cospedal sobre las "cajas" de documentos de Bárcenas. Rajoy relató que Cospedal le informó que Bárcenas "tenía unas cajas" y que, tras su despido, no las recogería. Una conversación que, según el expresidente, demostraba la falta de intención de ocultar documentos, pues "estuvieron durante dos meses" en la sede del partido. Sin embargo, la posterior desaparición de parte de esa documentación, recogida por el chófer Sergio Ríos, fue un hecho que Rajoy dijo desconocer, dejando en el aire la sombra de la duda sobre la verdadera magnitud del conocimiento y la implicación de la cúpula del PP en la 'Operación Kitchen'.

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