Dos meses después de los sucesos en la frontera de Ceuta, la situación sigue generando interrogantes y revelando nuevas tragedias. Recientemente, en las aguas de Málaga, se han hallado cadáveres en avanzado estado de descomposición, el tercero en un mes, que la Policía vincula con el intento de cruce masivo de la frontera ceutí. Se estima que al menos 150 personas perdieron la vida en el intento, ya sea por aplastamiento o ahogamiento, según informa 20minutos.es. La mayoría de estos fallecidos no han sido reclamados por Marruecos, y solo una minoría ha recibido sepultura con ritos islámicos en Ceuta.
La ciudad autónoma, sesenta días después de los acontecimientos, se encuentra profundamente afectada. Las rutinas diarias se han visto alteradas, los comercios locales sufren un notable descenso de actividad, y las playas se han transformado en asentamientos improvisados. La población ceutí experimenta una creciente incertidumbre y miedo, con una percepción de pérdida de libertad que impacta especialmente a las mujeres. Además, los pasadizos militares subterráneos se han convertido en refugio para migrantes y en vía para las redes de tráfico de personas hacia la Península, mientras que los migrantes que permanecen en Ceuta malviven en condiciones que se consideran incompatibles con los derechos humanos, incluyendo un riesgo latente de explotación sexual.
En este contexto, la verdad sobre lo ocurrido se desvela progresivamente, aunque persisten numerosas incógnitas. Entre ellas, la cifra exacta de personas que lograron entrar y cuántas permanecen en la ciudad, la lentitud en la gestión de las filiaciones por parte del Gobierno, la razón por la que no se atendieron los avisos previos de una entrada masiva, la ausencia de decretos de urgencia y el papel desempeñado por Marruecos en la avalancha. Coincidiendo con este periodo de dos meses, se ha producido la dimisión de Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta. Esta renuncia, tras la de su jefe de Gabinete, se interpreta como una asunción de responsabilidad política, dado que Pérez Triano había restado importancia a las alertas previas argumentando que no habían llegado de manera formal o con un número exacto, a pesar de los múltiples avisos del presidente Vivas y la percepción ciudadana.