En un mundo que se siente perpetuamente al borde de lo desconocido, Rebecca Solnit, la voz lúcida y autorizada de nuestro tiempo, nos entrega un nuevo faro: 'The Beginning Comes After the End: Notes on a World of Change'. Publicado por Granta y reseñado con expectación el 9 de abril de 2026 en The Guardian, este volumen se erige como el sucesor espiritual de su influyente 'Hope in the Dark'. Aquella obra, nacida en 2004 como respuesta a la guerra de Irak, resurgió con una fuerza inesperada tras la elección de Donald Trump en 2016, agotándose en librerías y consolidando a Solnit como la cartógrafa de la resiliencia en tiempos de profunda transformación. Su nueva propuesta, con un precio de £14.99, no es solo un libro, sino un manual oportuno para la navegación de la incertidumbre.
La filosofía central de Solnit, que permea ambas obras, es una invitación a la humildad ante lo incognoscible del futuro y una advertencia contra la trampa del pesimismo. Como articuló en 'Hope in the Dark', “la esperanza no es una puerta, sino la sensación de que podría haber una puerta en algún momento, una salida a los problemas del presente incluso antes de que se encuentre o se siga ese camino”. Esta premisa se amplifica en su nuevo ensayo, que nos insta a “no tener que imaginar el destino para alcanzarlo o al menos acercarse a él; solo necesitas elegir una dirección y seguir caminando”. Es una declaración de principios que desarma la parálisis y empodera la acción, por pequeña que sea.
'The Beginning Comes After the End' se despliega como un ensayo de extensión similar a una novela corta, estructurado en capítulos concisos pero de amplio alcance. Solnit teje con maestría referencias históricas, filosóficas y literarias contemporáneas, prestando una atención meticulosa a los momentos de reparación y progreso. Su argumento es contundente: es crucial no perder de vista los “enormes avances” logrados en las últimas décadas en áreas tan diversas como los derechos de las mujeres, la justicia racial y la protección del medio ambiente. La autora subraya que “nuestro mundo ha cambiado más de lo que casi nadie imaginó, de maneras maravillosas y terribles, a menudo de formas que nadie anticipó, y la profunda magnitud del cambio en el pasado garantiza que este cambio continuará, que la estabilidad no es una opción, pero participar en la dirección del cambio podría serlo, si lo reconocemos”.
La narrativa de Solnit se nutre de ejemplos concretos, desde los éxitos de los movimientos indígenas en California hasta las lecciones extraídas de figuras como Rachel Carson, Jane Goodall, James Baldwin y Martin Luther King Jr. Es revelador cómo la autora relega las “fuerzas destructivas” de los tiempos modernos –la supremacía blanca, la misoginia, el autoritarismo, la transfobia, el hipercapitalismo, el consumismo trágico, el ecocidio y la negación climática– a un único capítulo (el sexto), tratándolas casi como un desvío. Esta elección deliberada subraya su compromiso con una narrativa de avance, insistiendo en que estas fuerzas ceden terreno a historias más prometedoras, como el cambio hacia una cosmovisión de “interconexión e independencia”.
Lejos de ofrecer prescripciones políticas o estrategias de organización, el valor intrínseco de este libro reside en ser un ejercicio deliberado de replanteamiento, una invitación abierta a adoptar conscientemente nuevos paradigmas. Solnit se enfoca en las formas no lineales y a menudo casi invisibles en que ocurre el cambio, “tan sutilmente, tan lentamente, que solo un hito te permite saber que ha estado ocurriendo todo el tiempo, te permite ver que muchos pequeños cambios se suman a uno grande”. La autora está convencida de que un viejo mundo está muriendo, en medio de sus violentos últimos estertores, y aunque lo que viene después aún está por verse, su obra es un faro indispensable para aquellos que buscan comprender y participar activamente en la dirección de esta transformación ineludible.