Olga Matute, de 54 años, se quitó la vida el pasado 7 de septiembre en L'Hospitalet de Llobregat, dejando atrás a dos hijas. Este trágico suceso ocurrió menos de cinco meses después de que fuera desahuciada de su hogar, un evento que, según su círculo cercano, la sumió en una profunda depresión. Sus amigas la recuerdan como una persona "risueña y activa", pero la expulsión de su vivienda marcó un punto de inflexión en su estado anímico, según informa elDiario.es.
Los problemas de vivienda de Matute se remontan a 2010, tras su separación. La falta de pago de la pensión por parte de su exmarido le impidió hacer frente a la hipoteca, iniciando lo que una de sus amigas, Míriam, describe como "una sucesión de derrota tras derrota". A pesar de su lucha activa en diversos espacios sociales, desde asambleas para el referéndum del 1 de octubre hasta asociaciones antifascistas, feministas y de barrio, y su acercamiento al Sindicat d’Habitatge Socialista, no logró detener el proceso de desahucio. Su implicación llegó incluso a participar en una comisión de estudio del Parlament de Catalunya sobre salud mental, donde expuso la carga que suponía su situación.
El caso de Olga Matute ha trascendido el ámbito personal para convertirse en un símbolo de la crisis habitacional y sus consecuencias. Movimientos sociales han anunciado una gran manifestación en defensa de la vivienda en L'Hospitalet, no en Barcelona, para rendirle homenaje y protestar por la caída de dos decretos en el Congreso. Esta movilización también responde a las declaraciones del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien en una visita a Catalunya restó importancia al caso, afirmando que "nadie acampó por ella". Los colectivos sociales, que sí se movilizaron en su momento, han cuestionado la actuación de las administraciones, desde el Ayuntamiento hasta el Gobierno central y la Generalitat, por lo que consideran un "fallo" en su protección.