El futuro ya está aquí, pero su estudio formal, paradójicamente, parece eludir a la sociología. Esta es la contundente observación de la CEPAL, que señala una laguna en el análisis de las fuerzas que moldean nuestro mañana.
Desde la institucionalización del concepto de globalización en los años noventa, el mundo ha sido testigo de una transformación sísmica. El crecimiento exponencial de las Organizaciones no Gubernamentales (ONG), el impacto ubicuo de las telecomunicaciones –con Internet a la cabeza– y la difusión global de estilos de vida consumistas han reconfigurado el tejido social. Este torbellino de cambios generó una avalancha de literatura académica, desde la economía hasta la antropología, que intentó descifrar el fenómeno. Sin embargo, en medio de este fervor analítico, la 'sociología del futuro' –un campo que Alvin Toffler ya había vislumbrado– ha permanecido curiosamente ausente de las especializaciones sociológicas, dejando un vacío en la anticipación y comprensión de las trayectorias sociales.
El Espejo del Presente: Desafíos Democráticos como Cartografía del Mañana
No obstante, la ausencia formal no implica inacción. Lejos de un vacío, la reflexión sobre el futuro se incrusta de manera vibrante en el análisis de las dinámicas actuales. La revista latinoamericana Nueva Sociedad, en su número 298 (Marzo-Abril 2022), titulado 'Los desafíos de la democracia', emerge como un faro en esta búsqueda. Publicada desde Buenos Aires con una clara vocación progresista, la revista no se autodenomina 'sociología del futuro', pero su contenido es, en esencia, una profunda inmersión en las problemáticas que definirán las sociedades venideras. Aborda sin ambages las 'brechas' de representatividad, la erosión de los partidos políticos tradicionales y la inquietante emergencia de nuevos autoritarismos, todos ellos factores críticos en la configuración de nuestros horizontes sociales.
El dossier de Nueva Sociedad 298 desentraña la 'crisis de la democracia' y el desacople entre representantes y representados con una lucidez perturbadora. Steven Forti, por ejemplo, disecciona los efectos corrosivos de la posverdad y el auge de las extremas derechas, revelando cómo la articulación de noticias falsas con la difusión masiva en redes sociales y plataformas digitales está redefiniendo la esfera pública. Este análisis es directamente pertinente a la preocupación de la CEPAL sobre el impacto de las telecomunicaciones y la difusión cultural, pues la información –y su distorsión– son elementos clave en la construcción de realidades y futuros colectivos. Paralelamente, Yanina Welp examina la creciente dificultad de los partidos políticos para articular demandas sociales, mientras que Cristina Lafont explora las asambleas ciudadanas como mecanismos innovadores para superar las brechas de representación, proponiendo vías alternativas que podrían redefinir la política del futuro.
Horizontes de Participación: Reimaginar la Política y la Sociedad
Otros artículos en el mismo número amplían esta cartografía del futuro. Nuria Alabao aborda la democracia feminista como una fuerza transformadora, Santiago Gerchunoff reflexiona sobre la crisis democrática como una melancolía inherente a los tiempos, y Patricio Gómez Talavera analiza la fragmentación política en América Latina, exponiendo cómo la pandemia de COVID-19 desnudó vulnerabilidades sistémicas. Estos estudios, al examinar las tensiones, transformaciones y propuestas para fortalecer la participación ciudadana y la igualdad, están, de facto, construyendo los cimientos de una 'sociología de los futuros'. Aunque el término de Toffler no sea explícitamente adoptado, la labor de publicaciones como Nueva Sociedad demuestra que el análisis riguroso de las tendencias actuales –desde la influencia de la tecnología hasta la reconfiguración de la política y la sociedad civil– es fundamental para comprender y, en última instancia, moldear los futuros posibles.
En definitiva, mientras el teletipo de la CEPAL lamenta la ausencia de una 'sociología del futuro' como disciplina formal, el vasto cuerpo de literatura y análisis contemporáneo, ejemplificado por Nueva Sociedad, demuestra que la sociología está activamente comprometida con el estudio de las fuerzas que configuran el mañana. La globalización, las telecomunicaciones, la sociedad civil y los desafíos democráticos no son meros temas de actualidad; son los pilares sobre los que se construye una comprensión profunda de hacia dónde se dirige la humanidad, haciendo de este tipo de reportajes una contribución indispensable a la anticipación y el análisis de los futuros sociales.